A qué se destinan los impuestos

Los aeropuertos inutilizados, las líneas de AVE vacías, los sucesivos casos de corrupción o los modernos edificios públicos construidos en la época del boom y que ahora languidecen abandonados refuerzan la idea de que el sector público lo invade todo y está sobredimensionado. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aseguró la semana pasada en el Congreso que se trata de “un mito”. Si bien los ejemplos de despilfarro son numerosos, también es cierto que las cifras sugieren que el gasto público en España, al menos en términos comparados, no resulta excesivo. En 2013, la Administración en su conjunto gastó 464.759 millones de euros, el 44,3% del PIB. Sin contabilizar la ayuda financiera –que no se tiene en cuenta a efectos del cumplimiento del déficit- el nivel baja al 43,8%. Supone el decimotercer porcentaje más bajo de la UE de los Veintiocho y se encuentra a 5,6 puntos de la media de la zona euro (49,4%).

Fuente: cincodias.com





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