Suiza rechaza limitar los grandes salarios La iniciativa 1:12, promovida por los socialistas, solo cosecha el 35% de los votos Se planteaba evitar que ningún directivo gane más de 12 veces lo que el empleado peor pagado

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Suiza se prepara para vivir sin su gran arma: el secreto bancario

Suiza niega ser un paraíso fiscal, y de hecho no está en lista elaborada por la Agencia Tributaria que señala con el dedo a los países rebeldes, a diferencia de Chipre, Liechtenstein y Mónaco, entre otros. Pero lo cierto es que el blindaje que protege a su banca de la obligación de proporcionar datos de clientes a otros países ha sido la piedra de bóveda de la prosperidad de un país en el que el sector financiero representa más del 10,5% del Producto Interior Bruto (PIB). El secreto bancario helvético data de 1934, cuando fue institucionalizado por ley.
Sin embargo, la presión de sus vecinos de la Unión Europea y, especialmente, de Estados Unidos es cada día más intensa. El camino inexorable es el intercambio automático de información, señalan fuentes diplomáticas helvéticas. Suiza ya se ha cuadrado ante Obama. Las entidades helvéticas deberán informar a la agencia tributaria de EE UU de los clientes estadounidenses con dinero no declarado en cuentas suizas por más de 50.000 dólares (unos 37.000 euros).
España tiene en vigor desde el pasado 24 de agosto un convenio para evitar la doble imposición que permite solicitar a Suiza datos de contribuyentes que hayan podido cometer fraude o evasión. Las peticiones atendidas por Suiza hasta ese momento se limitaban a aquellas en las que existía un indicio delictivo, y era necesario además proporcionar el número de cuenta y la persona con nombres y apellidos de la que se pedía la información.

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